sábado, septiembre 02, 2006

Crítica: "Bandidas"

Te esperamos En Escena.

Crítica: "Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto"

Te esperamos en En Escena.

Crítica: "Agentes secretos"

Te esperamos En Escena.

Crítica: "Días azules"

Te esperamos En Escena.

Crítica: "Un minuto de silencio"

Te esperamos En Escena.

Crítica: "Seis nueve"

Te esperamos En Escena.

Crítica: "A la deriva"

Te esperamos En Escena.

Crítica: "La joven del agua"

Te esperamos En Escena.

Crítica: "Kebab Connection"

Te esperamos En Escena.

Crítica: "Desayunando en Plutón"

Te esperamos En Escena.

Crítica: "Devils on the doorsteep"

Te esperamos En Escena.

Crítica: "Shadowboxer"

Te esperamos En Escena.

Crítica: "Alatriste"

Te esparamos En Escena.

viernes, junio 30, 2006

Crítica: "La bicicleta"

Director: Sigfrid Monleón
Intérpretes: Sancho Gracia, Pilar Bardem, Bárbara Lennie, Javier Pereira
Estreno en España: 30 de junio de 2006

Le damos un 5,5

Sigfrid Monleón se adentra en historias domésticas para encadenarlas al servicio de un objetivo común: narrar un relato vitalista y luminoso sobre un mundo mejor.

Esta versión mediterránea de las Vidas cruzadas de Robert Altman llega después de que La isla del holandés, su más que correcto primer trabajo, pasara casi de puntillas por la cartelera hace cinco años.

Las buenas intenciones afloran en esta producción que lucha por amplificar la llamada de atención al consumismo y al derroche energético de la sociedad actual. Como gran metáfora, la película representa otra manera de mirar las cosas: más limpia, menos dañina. Pero la emoción no se contagia con tanta facilidad como para vibrar durante todo el metraje de La bicicleta. Y si la emoción cuesta transmitirla, algo similar ocurre con las utopías posibles, y más en estos tiempos que corren. Cierto es que cineastas como Monleón aportan su grano de arena a tal efecto.

Por todo lo anterior es posible que el libreto original brille mucho más que su propia plasmación en imágenes. Algo se echa en falta al entrar en las vidas que se cruzan en las calles de Valencia. Los personajes están bien anclados con una biografía nada sesgada y las transiciones entre relatos se producen sin grandes roces. Puede que los triángulos amorosos planteados por Monleón y Martín Román, el coguionista y autor del argumento, no tengan el suficiente peso.

Crash tenía a los coches y las "colisiones" como nexo de unión entre las existencias anodinas de un buen grupo de personas en Los Angeles, ligadura en el caso de la película del guionista y director que viene dada por un velocípedo que pasa de mano en mano, de manera no tan figurada. Los veteranos Pilar Bardem y Sancho Gracia, y la joven Bárbara Lennie (Obaba) encabezan el reparto coral de este conjunto de relatos que tienen un común denominador que seguro imaginan cuál es.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Crítica: "Aaltra"

Director: Benoit Delepine, Gusteve Kervern
Intérpretes: Benoit Delepine, Gusteve Kervern

Estreno en España: 30 de junio de 2006

Le damos un 6

Se estrena con dos años de retraso este ejercicio de hombre-orquesta: sus dos directores son a su vez guionistas e intérpretes.

En ocasiones, entre películas que nada tienen que ver por su argumento y su estética se establece una analogía tenue, incluso fútil a ojos ajenos. Después de esta reflexión se preguntará qué cinta me recordaba a la que tenemos entre manos. En 1999 llegaba a las salas españolas Una relación privada (Une liaison pornographique), con una francófona llamada Natalie Baye y un casi desconocido por aquel entonces Sergi López. Uno de sus puntos fuertes eran los breves diálogos sobre situaciones que, por no haber sido narradas antes, resultaban sorprendentes por la naturalidad con la que eran llevadas a imágenes.

Si a la sensación de intrusismo en la intimidad que nos proporcionaba aquella cinta, unimos el influjo del cineasta finlandés Aki Kaurismaki –no sólo por el evidente uso del blanco y el negro-, obtenemos como resultado esta inclasificable experiencia cinematográfica que, a partir de los planteamientos de una película de carretera, nos revela la atípica amistad (y enemistad) de dos vecinos sentados en una silla de ruedas que, la verdad sea dicha, no parlotean tanto como nuestro amigo Sergi.

Los protagonistas de Aaltra quedan paralíticos por un atropello en medio de una acalorada discusión entre ambos. Aún así la discapacidad no centra el argumento, cediendo su relevancia a la idea de superación y odio al funesto destino, parecido a lo que sienten los personajes de otra recomendable cinta, uruguaya en este caso, que entronca con ésta: Whisky, de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, también herederos confesos del director de La chica de la fábrica de cerillas y Un hombre sin pasado.

No hay nada como un largo viaje para unir o separar de manera definitiva a dos seres humanos. Éste no se hace largo –sólo 92 minutos, así que depende de cómo tengas el día- y es, por encima de todo, una de las muestras más originales del reciente cine europeo, con muchas dosis de humor negro y un notorio componente crítico con la sociedad actual.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Crítica: "Nang Nak"

Director: Nonzee Nimibutr
Intérpretes: Intira Jaroenpura, Winai Kraibutr
Estreno en España: 30 de junio de 2006

Le damos un 6

Un espíritu que se resiste a abandonar el mundo de los vivos protagoniza el éxito más atronador de los últimos años en el cine tailandés.

Siete años más tarde llega a algunas pantallas selectas este título que combina melancolía con violencia, romanticismo con terror, e incide en el anhelo universal de que el amor es mucho más poderoso que la muerte.

Gracias al cine de sustitos llegado de Oriente hemos conocido la admiración en el sudeste asiático por las historias de fantasmas y seres sobrenaturales. La de Nang Nak es la historia de una tristeza, una desaparición, un amor más fuerte que el destino que separa a dos seres y las trágicas consecuencias provocadas por un sentimiento como los celos.

Perdone lo enrevesado de la idea que se pretende trasmitir, pero contado de esta forma no contribuimos a que se esfume el interés nada más leer el argumento. El auge de este género tradicional que, limando ciertos localismos puede dar buenos frutos fuera de sus fronteras, lo hemos sufrido recientemente con dos relatos de fantasmas, brujería y demonios: P. La semilla del mal y Shutter, dos cintas de diferente argumento pero igual resultado, nefasto y previsible.

Aquellos que suelen darlo todo por hecho se encontrarán con una grata sorpresa gracias a Nang Nak, que no es como las anteriores: sus torpezas –reiterado "modus operando", pobreza de decorados, simpleza en los diálogos,...- se contrarrestan con una fotografía que nos traslada a otra época y a muchos kilómetros de distancia, con unas interpretaciones correctas. Somos conscientes de que es posible que nuestra emoción se contagie de la máxima que apunta eso de que "en el país de los tuertos... ".

No olvidamos el hecho de que estamos ante la enésima versión de un mismo cuento sobre el fantasma de una mujer que hace enloquecer a su marido, aún "vivito y coleando", y al que contagia sus ansias de venganza. La particularidad de este relato respecto a otras adaptaciones reside en el interés de su director por contar una historia de amor pasional, sin caer en el recurso fácil de los gritos, los sobresaltos innecesarios y el suspense de "todo a 100".

Texto escrito por
Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Crítica: "Astérix y los vikingos"

Director: Stefan Fjeldmark, Jesper Møller
Estreno en España: 30 de junio de 2006

Le damos un 5,5

Los creadores del cómic René Goscinny y Albert Uderzo han dado el visto bueno a esta adaptación muy libre del tomo Astérix y los normandos (1967).

Partimos de una premisa clara: el consumo de esta cinta está destinado al público infantil, no a aquel que creció con las aventuras de los personajes del cómic. Aquellos personajes venidos de tierras del norte no respondían a los nombre de Vikea y Abba aunque si pensaban lo mismo: que el miedo les daba alas. Con los galos crecimos muchos de nosotros (divididos en "tintinistas" y "asterixtas", o siendo partidarios de los dos iconos del tebeo del viejo continente), y acompañaremos a los más pequeños al cine, recordando el libro original... ¡Ay del que lo relea de cara a recordar viejas aventuras!

El adulto que vaya buscando el tono de las míticas adaptaciones cinematográficas de finales de los sesenta (Astérix el galo, Astérix y Cleopatra) se topará de bruces con los efectos del imparable progreso y no porque hayan innovado en los procesos de animación, algo lógico en pleno siglo XXI y doce años después del último largometraje de dibujos animados, Astérix en América.

Se centran sus creadores en la fuerza del miedo dentro de la búsqueda del éxito y el valor, aunque suene equivocado. Astérix y Obélix pierden cierto grado de rigor histórico (al menos en cuanto a lo historiado de los libros originales) y se apuntan al carro de la modernidad con la llegada de un personaje cool e irreverente proveniente de Lutecia, la capital más in del momento. El chaval es Gudúrix, sobrino del jefe Abraracúrcix, un cobarde con look entre amanerado y pijo, lleva consigo su cargamento de chistes novísimos y una fiel compañera de viajes, una paloma llamada Eseemeese.

Lo dicho, una adaptación que mantiene cierto origen, aunque bastante desvirtuado, que sacrifica, además, parte de su esencia con tal de enganchar con los gustos del público más joven. Un nuevo título –el octavo de estás características- que cumple con los objetivos propuestos aunque nos duela a todos los que nos quedamos con Las doce pruebas de Astérix y Astérix en Bretaña.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Crítica: "El señor de la guerra"

Director: Andrew Niccol

Intérpretes: Nicolas Cage, Ethan Hawke, Bridget Moynahan, Jared Leto

Estreno en España: 30 de junio de 2006


Le damos un 6,5

Nicolas Cage se convierte en traficante de armas en esta fábula sobre el negocio más triste del mundo por el daño irreparable que hacen sus productos.

Por mucho que uno se empeñe en controlar hasta los más insignificante detalles, tanto en el cine como en el sector de los trapicheos armamentísticos, lo que empieza a pequeña escala acaba convirtiéndose en un monstruo imposible de domesticar, debido a los excesos, los lujos y las ansias de poder. Pero un día todo se derrumba sólo por el simple hecho de bajarse de la montaña rusa y reflexionar unos minutos.

Los conflictos morales que provocan batallas encarnizadas en nuestro cerebro están encontrando una salida al exterior en más de una película en el Hollywood más alternativo aunque siempre acomodado en el respaldo de los grandes estudios. Cage se apunta a la moda con un prometedor cineasta que pronto dejará de serlo si no se apura, como más adelante contaremos.

El ganador de un Oscar por Leaving Las Vegas ha sabido mantenerse en equilibrio sobre la fina línea que separa el cine más comercial del otro: el independiente, moralizante y combativo. Prueba de ello es este título en el que da rienda suelta a su faceta como productor. El sobrino de Francis Ford Coppola, y a su vez primo de Sofia, se interesó por esta historia que establece cierto paralelismo con el cine de denuncia social inteligente, aderezado con humor ácido.

Por su aire de sátira El señor de la guerra se acerca más a Tres reyes que a Syriana, menos deformada a instancias de un cine más sesudo. Este ejercicio sobre subidas rápidas y bajadas estrepitosas conserva en todo momento el toque de ironía justo en cada secuencia. Y puestos a establecer odiosos paralelismos, antes de que se desinfle el balón, esta pretenciosa historia con su halo de falsa originalidad –aunque convincente- se parece más al segundo título si lo trituramos y añadimos al revoltijo la divertida Everything is illuminated, sobre el chico de origen judío, obsesionado por el coleccionismo, que decide buscar sus orígenes en Ucrania.

Tanto ritmo vertiginoso a veces nos pide un respiro, deleitarnos con secuencias más planas, como el forzado encuentro entre el personaje de Cage y su futura mujer. El abuso de la voz en off nos lleva a pensar que Andrew Niccol ha optado por el camino más fácil, sin querer meterse en terrenos farragosos y solucionando de manera artificiosa el mejunje. De haberlo intentado con más ahínco, saliendo indemne o no, su nombre habría pasado a otro estatus en la realización cinematográfica, quitándose para siempre la etiqueta de cineasta listillo con visos de mejorar tras las plausibles Gattaca y Simone.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

viernes, junio 23, 2006

Crítica: "Una historia de Brooklyn"

Director: Noah Baumbach

Intérpretes: Jeff Daniels, Laura Linney, Jesse Eisenberg, Owen Kline, Halley Feiffer, William Baldwin, Anna Paquin

Estreno en España: 23 de junio de 2006

Le damos un 7

Su secuencia inicial parece adelantar el posible desenlace de un tira y afloja en un matrimonio abocado al fracaso. La acción de Una historia de Brooklyn comienza con un intenso partido de tenis entre los cuatro miembros de una familia progre y un tanto elitista.

El cine se erige en gran ventana por la que podemos mirar el interior más intimo de una sólida, en apariencia, estructura hogareña. Nos da la posibilidad de asistir a un retrato de familia en pleno proceso de descomposición. El olor, a pesar de la atmósfera putrefacta que envuelve a la situación, destila efluvios dulces y cómicos.

Con un tono fresco y natural, el director Noah Baumbach nos guía por un relato casi autobiográfico que bebe de los instantes que se suceden en el ámbito de los cotidiano, condimentando con ironía y acidez los momentos más funestos. Los actores contribuyen a lograr el halo de sencillez a pesar de que el guión esté lleno de guiños eruditos y toques de cierto dramatismo, nada exagerados, por otro lado.

Esa es la principal cualidad de esta cinta cuyo título original hace alusión a una metáfora protagonizada por una ballena y un calamar gigante. Acondiciona el cineasta un buen campo de batalla: escritor de éxito en declive, prometedora ascensión en la carrera de ella, pérdida del deseo sexual, adolescente estable en su inestabilidad y adolescente en ciernes que sufre por ser demasiado avispado y más maduro que su hermano, un ejemplar a estudiar.

Ese revoltijo de aspectos casi inherentes –y perdonen la osadía- a una familia de clase media cualquiera, confiere sustancia a este título que entronca con la línea que siguen otros como La tormenta de hielo, de Ang Lee, precursora de American Beauty, de Sam Mendes, y la recién estrenada Thumbsucker, de Mike Mills. Pero no etiqueten: ni cine con halo independiente, ni regusto a influjo de nouvelle vague francesa como algunos apuntan... ¡No es necesario! Con dos secuencias uno se construye su propia película, gracias sobre todo a que el personaje de Laura Linney deja escapar perlas como la de "todos los padres de tus amigos están separados" –a lo que uno de sus hijos responde "los míos no"-, provocando los momentos más jugosos del metraje.

Con un reparto solvente, con interesantes roles como los interpretados por William Baldwin y Anna Paquin (la niña de El piano), la cinta sabe a poco a pesar de que no tiene porqué contar más de lo que narra, que ya es mucho hasta en temas secundarios: egocentrismo literario, sentimiento de dependencia, lucha por crecer en el mundo de los adultos,... Corta, y no es porque el argumento no dé más de sí. Esta comedia agridulce cuenta con una atildada banda sonora que nos traslada a los años ochenta, la década en que se firmaron más separaciones y divorcios.

Hasta el momento, lo más sonado de Baumbach (con el proyecto en mente desde 2000) era su guión de Life aquatic. Con tres largometrajes más a sus espaldas, el marido de la actriz Jennifer Jason Leight abre una interesante vereda por la que deben discurrir más títulos al margen de los grandes proyectos, más socorridos y, por lo general, insulsos. ¿Qué pasó en la última edición de los Oscar, donde la cinta aspiraba al premio al mejor guión? Algo tan sencillo como que este tipo de relatos no tiene cabida a pesar de lo mucho que aportan y conectan con el espectador.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

viernes, junio 02, 2006

Crítica: "La dignidad de los nadies"

Director: Fernando Solanas
Estreno en España: 2 de junio de 2006

Le damos un 6

El origen de este documental lo tenemos que buscar en Memoria del saqueo, el largometraje que él mismo guionizó, realizó y produjo.

El mencionado título quedará a modo de manual audiovisual sobre los orígenes de la última crisis argentina. La película sirve también como lujosa introducción a lo que el cineasta cuenta ahora en La dignidad de los nadies. Son historias pequeñas pero no normales: no es corriente que unos padres de familia no tengan nada con lo que alimentar a sus 8 hijos, pero esta reseña no es el lugar apropiado en el que verter quejas y críticas ante esa situación.

El mundo es injusto, quienes lo manejan, todavía más, pero sólo podemos valorar el trabajo en estrictos términos cinematográficos. Así diremos que es mejor la idea inicial que su materialización: las diversas situaciones narradas a partir de testimonios se suceden salpicando el metraje (120 minutos), un tanto desmesurado por lo reiterativo del concepto. Son capítulos de un libro que tiene continuación, ya que con otra vertiente argumental pero en la misma línea, el argentino trabaja en otras dos cintas que, unidas a las dos anteriores, compondrán su tetralogía sobre la crisis de su país: Argentina latente y La tierra sublevada.

Aún así, yéndonos al lado moral del ejercicio, son necesarios los palos de ciego que dan profesionales como Fernando Solanas a la hora de relatar historias de los nadies, "las mujeres y hombres, como tantos argentinos, sin recursos y sin nombre". Dice Solanas que son los que siempre sufrieron despojo y adversidad, son el pueblo del aguante que lleva como bandera su coraje y dignidad. Él también se encarga de incluir a estos nadies en su catálogo de buenas intenciones en donde revela alternativas y propuestas solidarias que ponen de manifiesto hasta que punto otro mundo es posible.

Las victorias y hazañas cotidianas que nunca serán recogidas en los periódicos y mucho menos en los medios audiovisuales pueden acabar protagonizando la próxima cinta de Solanas. Su filmografía se centra en lo que significa para él los términos "lucha social". La hora de los hornos y Los hijos de Fierro son algunos de los títulos de este comprometido activista del cine documental que para La dignidad... se pasó ocho semanas rodando a lo largo de dos años, un material que estuvo editando durante más de diez meses en la mesa de montaje. El trabajo ha dado sus frutos, recogidos allá donde se ha proyectado: Venecia, Montreal, Valladolid y La Habana.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Crítica: "Thumbsucker"

Director: Mike Mills
Intérpretes: Lou Taylor Pucci, Tilda Swinton, Vincent D'Onofrio, Keanu Reeves, Benjamin Bratt, Kelli Garner, Vince Vaughn

Estreno en España: 2 de junio de 2006

Le damos un 6,5

Entre superhéroes, asesinos en serie y seres "romanticotes" venidos del otro lado del Atlántico se suele colar, muy de vez en cuando, un título con marca "indie".

Esa suele ser la palabra más usada de cara a la promoción de Thumbsucker, como si se tratará de una seña de prestigio. El uso del sello independiente a veces da resultado, en caso contrario se añaden coletillas como "el éxito de Sundance" o "la sorpresa de la Berlinale".

No se nos deben ir las cosas de las manos: la película no está nada mal pero tampoco se sale de ese reducto selecto de títulos a los que más adelante hacemos referencia. Se trata de un relato sencillo acerca del proceso tan complejo de auto-búsqueda y reafirmación en cualquiera de las etapas de la vida pero con el añadido del lote de problemas que se le presenta a un joven a los 17 años.

Un entorno familiar que se derrumba y una manía infantil que hace las delicias de los psicólogos, la de chuparse el dedo, diferencian el tratamiento de la historia de títulos similares en cuanto a su concepción y proyección, como la reciente e interesante Algo en común, con Natalie Portman, Peter Sarsgaard y Zach Braff, también en la dirección y escritura de guión.

Mike Mills escribió también el libreto a partir de la novela de Walter Kim, pero no se animó a protagonizarlo como hizo Braff. Se concentró en el lado más técnico aunque no hizo algarabías en la realización, en todo caso acabó contagiándose del ritmo aprehendido montando video-clips y anuncios publicitarios. El debutante en la dirección de largos apoya su cinta de bajo presupuesto en nombres muy reconocidos en la industria como Tilda Swinton (Flores rotas, Las crónicas de Narnia), Vince Vaughn (De boda en boda, Be cool), Benjamín Bratt (Traffic, El leñador) y Vincent D’Onofrio (Días extraños, La fabulosa vida de los Altar Boys). No olvidamos a Keanu Reaves, que tiene una breve intervención.

Como toda historia con sello alternativo, con cuidada banda sonora, actores y envoltorio sencillo, Thumbsucker apunta alto, incluyendo la etiqueta de "no esperábamos tanta repercusión". Recuerda a Beautiful girls aunque sus personajes guardan más parecido con los de Todo por un sueño, los roles de Matt Dillon, Nicole Kidman y Joaquin Phoenix, personajes que en su cotidianeidad son llevados al límite. Lou Taylor Pucci, Oso de Plata al mejor actor en Berlín, tiene el don de la naturalidad, con cara de asustadizo y aceptando el papel de segundón que pronto dará la sorpresa, un ser poco ducho en las artes de la comunicación que cambiará a medida que se acerca el final de esta comedia diferente que te permite salir del cine con una sonrisa, algo ligera por el drama que esconde porque, amigos, crecer y convertirse en adulto no es tarea fácil.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Crítica: "La joven de las especias"

Director: Paul Mayeda Berges
Intérpretes: Aishwarya Rai, Dylan McDermott, Ayesha Dharker, Nitin Chandra Ganatra, Nina Young, Toby Marlow, Caroline Chikezie, Padma Lakshmi, Paul Bhattacharjee

Estreno en españa: 2 de junio de 2006

Le damos un 5

Las imágenes te permiten oler y saborear las especias aunque esto sólo le ocurrirá a los más sensitivos.

Aquellos que estén menos abiertos a las sensaciones también pueden entretenerse con esta cinta que, lejos de pasar al estante de los recuerdos, cumple con su función básica: contribuir a pasar un rato sin pensar en otra cosa que no sea visitar un bazar de las especias o simplemente tomarse un té.

Aún así, el argumento no da para más y ya son excesivos sus 96 minutos de metraje: niña de la calle acaba por casualidad en un santuario bañando por las aguas del Índico; allí crece conociendo las propiedades de las hierbas salvajes, las plantas medicinales y las especias, todo ello para hacer el bien al prójimo, concibiendo al tiempo delicias gastronómicas más sabrosas… ¡no se puede olvidar la función primera de los condimentos!

El rostro principal de Bodas y prejuicios, estrella de Bollywood (equivalente indio a Hollywood), se embarca en un largometraje que hace las delicias de cualquier actriz: protagoniza el 95 % de los planos, la acción gira en torno a ella y cuenta una historia con el toque de cuento que encumbró cintas como Amelie, Como agua para chocolate y Chocolat.

El personaje al que da vida Ayshwarya Rai (por cierto, arquitecta y Miss Universo) debe respetar tres reglas básicas y si esto le recuerda a los Gremlins, sepa que no va desencaminado. El giro de tuerca llega cuando frente a su tienda descubre al amor de su vida. Comienza aquí un juego de idas y venidas, éxitos y fracasos, en el que las especias desempeñan un importante papel.

¿Qué aporta finalmente este relato audiovisual bien realizado pero con menos sustancia que un plato si aderezos? La respuesta la dejamos en que se trata de una romántica historia acerca de cómo las tradiciones pueden ser cambiadas sin ser por ello irrespetuosos con nuestras raíces.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Crítica: "Cuando llama un extraño"

Director: Simon West
Intérpretes: Camilla Belle, Tommy Flanagan, Katie Cassidy, Tessa Thompson

Estreno en España: 2 de junio de 2006

Le damos un 2

Cuando empieza la película uno ya tiene ligeras sospechas acerca de por donde pueden ir los tiros. Por medio de esta introducción, banal por lo insustancial, queda eso si patente el tono de lo que se nos viene encima, un nuevo ejemplo de largometraje facilón encuadrado en el género de terror adolescente.

Pocos se atreven a introducir cambios cuando consideran que una fórmula funciona: cambias el escenario, sustituyes a un personaje por otro, pero dejas la atmósfera inquietante y los sustos, gritos y carreras por culpa de un psicópata con instintos criminales.

Aquí no hay una gasolinera en medio de un páramo inhóspito ni un colegio mayor, sino una lujosa mansión perdida en las montañas; frente al grupo de jóvenes con caracteres tipo (pijos, estirados, deportistas, intelectuales...) se impone una joven con arrojo y determinación –falta le hace para sustentar la película- que debe salvar la vida de los niños a los que cuida. En definitiva, son los mismos patrones, usados hasta la saciedad pero, amén de los productores, luego dan resultado en taquilla. Todo tiene su explicación y la que justifica el interés de Hollywood está en los jóvenes ávidos de relatos de suspense acompañados de un buen paquete de palomitas y el novio o la novia bien cerquita.


Un título de terror nipón también se bastaba del teléfono, en este caso móvil, para anunciar la muerte de sus protagonistas. Llamada perdida, que así se llama el referente, juega con los mismos elementos pero se reserva la carta de la sorpresa, algo que en Cuando llama un extraño se diluye en cuanto la chica coge el inalámbrico dos o tres veces... por cierto, ¿se ha mencionado ya el tono repetitivo? Al otro lado de la línea hay un asesino que no pasará a la galería de los homicidas en serie porque su modus operando no tiene nada de especial. Y aunque crean que les acabo de destripar la película, no empiece a maldecir de manera gratuita ya que comprobarán que Simon West, su director-malabarista, lo deja claro desde la primera secuencia.


Aunque nos pese, siendo un relato trillado, con actores inexpresivos y situaciones mal planificadas, la cinta puede resultar hasta entretenida pero sólo para los que disfrutan con los exponentes de la serie B y títulos como Scream pero avisamos: no estamos ante un incipiente Wes Craven sino hablando de un título que ofrece más de lo mismo y con más delito si cabe ya que parte de las mismas premisas plasmadas en una cinta de los años 70. Los productores de la actual deben ser algunos de los pocos que la vieron en su día. Aprovechándose de lo olvidadiza que es nuestra memoria han trabajado un guión que, para alejarse del plagio descarado, se finiquita de otra manera.


Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

sábado, mayo 27, 2006

Crítica: "Código 46"


Con 2 años de retraso llega esta cinta sobre virus empáticos y violaciones de códigos universales que encierra todo un tratado acerca del amor en un mundo deshumanizado.

A medio camino entre Gattaca –sobre élites e incompatibilidades- y Olvídate de mí –hay cierto paralelismo gracias a frases como ‘¿puedes amar a quien no recuerdas?’-, Código 46 supone otra muesca en la inclasificable filmografía del inglés Michael Winterbottom: no es la mejor ni la peor, es una película más, hecha con dominio de la(s) técnica(s) cinematográfica(s) e imperfecta en cuanto a su variopinta mezcla de géneros y la estructura que sigue.

Juega su carta precisamente a partir de esa combinación de cine negro y ciencia ficción. Además es creíble en cuanto a la cimentación de un mundo aún lejano pero tangible, sin marcianos ni robots, aferrándose a la ingeniería genética y las consecuencias de la clonación. Cinta futurista pero en una naturaleza perfectamente identificable donde los movimientos están controlados por estrictos mecanismos de seguridad impuestos en forma de seguros especiales, exponentes de la globalización que nos espera. En este sentido, pero más poético, el juego con el idioma –francés, italiano, iraní, español- es sólo un guiño anecdótico, aunque invita a ver la versión original.

El futuro está aquí, en las construcciones de asentamientos como Shangai y Dubai, donde la modernidad convive con la tradición... Las ciudades se muestran como oasis en un mundo árido del que sólo puedes salir con papeles. El cineasta no es ajeno a la problemática de la emigración y al control del Estado sobre el hombre; ya con una precisión diferente tocó el tema a través de En este mundo.

Volviendo a sus referentes –los literarios pasan por 1984 y Un mundo feliz- ahí está la cinta de Andrew Niccol protagonizada por Uma Thurman y Ethan Hawke, dos 'in-válidos' en un mundo donde sólo tienen opción de ascenso profesional los válidos; las diferencias entre los seres humanos quedan marcadas aquí por la separación ‘vivir dentro / estar fuera’. Como en Gattaca, Winterbottom trata la manipulación genética desde el thriller, con un detective, Tim Robbins, que se enamora del sujeto a investigar, el personaje interpretado Samantha Morton (la protagonista de Edén, de Amos Gitai, y En América, de Jim Sheridan) de la que sabe aprovechar su increíble fotogenia en primeros planos imposibles en otras actrices.

El escritor Frédéric Beigbeder dejó escrito que El amor dura tres años. En el cine, pocos han estado tan obsesionados por el tema como este joven pero prolífico director que a sus 44 años habla de dos seres con capacidad de amar entre sí, pero coartada por los mundos a los que pertenecen y un ADN que también se ocupa de que no se plantee un romance... ¿Revisión del clásico Romeo y Julieta? Dejémoslo en tratado acerca de la relación entre el sexo y el amor, un sentimiento que aquí dura lo que un seguro, escasas 24 horas.

Iconoclasta en su forma de hacer cine su estilo es, sin embargo, cada vez más personal e identificable. Su progresión le ha ido llevando a cierto desencantamiento ante el mundo, ahora más sosegado y con cierta melancolía que se ve en los ojos de sus dos actores, la misma que se respira en la música... Llegados a esta línea no está de más sugerir un paseo por su heterodoxo terreno: Besos de mariposa, Jude, Welcome to Sarajevo, Wonderland, 24 Hours Party People, 9 songs...

Sin decorados futuristas ni efectos especiales, basta echar un vistazo a nuestro alrededor: el futuro ya ha llegado.

Texto escrito por Daniel Galindo.

viernes, mayo 26, 2006

Crítica: "Camino a Guantánamo"


Director: Michael Winterbottom y Mat Whitecross
Intérpretes: Rizwan Ahmed, Farhad Harun, Waqar Siddiqui, Arfan Usman

Estreno en España: 26 de mayo de 2006

Le damos un 7

Winterbottom vuelve a demostrar su dominio de la técnica cinematográfica, algo que ha quedado patente en la medida en que su filmografía ha ido cogiendo empaque.

Sin un guión escrito como tal y con unos personajes ‘verídicos’ que deambulan por una realidad ficcionada, Camino a Guantánamo es de esas películas que asestan un duro golpe al espectador por su carga emocional e ideológica. Cine necesario, si, pero también cine atrevido no sólo por lo que cuenta, sino por la forma en que lo hace.

El director de títulos como Wonderland, Welcome to Sarajevo y Código 46 nos tiene acostumbrados precisamente a que no nos acostumbremos a su manera tipo de hacer cine, dispar entre unos proyectos y otros, pero con el mismo rigor en cuanto a su precisión estética y formal. Su último estreno vuelve a ser un híbrido audiovisual con Irán como escenario elegido para recrear Afganistán dentro de una fábula tan atroz como ineludible.

Se parece mucho esta variante del camino al infierno a En este mundo (In this World), el largometraje en que el cineasta británico contaba las peripecias de dos jóvenes afganos que, desde Pakistán, inician un viaje de no retorno por la Ruta de la Seda hasta el Londres que le depara el edén prometido de un futuro mejor. Camino… se acerca al género documental pero no es como otros productos más periodísticos ya que pretende destacar el componente de entretenimiento que tiene toda ficción.

El drama de ‘los tres de Tipton’, tres británicos musulmanes confundidos con terroristas y embarcados en el peor viaje de sus vidas, protagoniza este relato imprescindible para posicionarnos, con argumentos sólidos, frente a la política del terror impuesta por gobiernos como el de Estados Unidos y ante el afán imperialista, camuflado como instinto de supervivencia ante el coloso americano, de países como Irán.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

viernes, mayo 05, 2006

Crítica: "Un Franco, 14 pesetas"


Director: Carlos Iglesias
Intérpretes: Carlos Iglesias, Javier Gutiérrez, Nieve de Medina, Isabel Blanco, Iván Martín, Eloísa Vargas

Estreno en España: 5 de mayo de 2006

Le damos un 7,5

Por etiquetar diremos que estamos ante una tragicomedia y, otra colgando una más, diremos que una visión al pasado al estilo Cuéntame. Una fórmula que parece dar buenos resultados y no sólo por fidelizar a los miembros de una generación concreta.

Agridulce estampa en la que no todo va a ser un escaparate de tópicos: la tierna mirada de Carlos Iglesias al pasado de muchos españoles como emigrantes, procedentes de una España gris, está dulcificada por medio de unas dosis de sentimentalismo y humor, bien planteadas y repartidas por un metraje sosegado, pero no exento de ritmo y gancho.

Muy redondo le ha quedado este titulo, el primero que escribe, realiza y protagoniza en un 90% de sus secuencias. Una correctísima ópera prima con una cuidada factura técnica y acertada elección del reparto se convierte en su tarjeta de presentación como cineasta. Sin olvidar AzulOscuroCasiNegro, Un Franco, 14 pesetas fue una de las propuestas más interesantes del pasado Festival de Málaga, siendo de recibo reconocer las buenas voluntades del autor a la hora de rememorar y anclar un capítulo olvidado de nuestra historia reciente.

El desembarco español en Europa durante los años cincuenta y sesenta, que tantas comparaciones debería establecer con nuestro presente, no ha gozado de mucha repercusión en el cine, salvo comedias costumbristas al estilo de Vente a Alemania, Pepe, que en su día jugaron un correcto papel acorde a las intenciones políticas del régimen. Iglesias juega con el hecho real pero también apunta maneras al establecer un equilibrio sostenido entre la lágrima y la risa sin que resulte almibarado a la postre.

Autor del guión, ha rescatado parte de sus recuerdos y los ha mezclado con los de tantos emigrantes retornados que le narraron sus historias. Fue un proceso largo, que no costoso. Se nota al ver los pequeños cuadros que salpican la acción: guiños al choque cultural tras la llegada a un país mucho más adelantado, la exageración del paso por las aduanas, el regreso a una patria extraña donde los curas castigaban a los niños por sus faltas de ortografía y Franco (el del título, con mayúscula) hacía de las suyas como buen señor feudal.

El coro de actores que acompaña al director actúa de sostén: Javier Gutiérrez, Nieve de Medina e Isabel Blanco –para más señas, la joven suiza propietaria del hotel- contrarrestan el protagonismo del Iglesias-actor, excelente en su papel –algo atormentado, por ponerle alguna pega-. El hecho de que tuviese aprehendidos los tics de su interpretación eliminó toda carga de arrogancia, esa que muchos actores llevan consigo a la hora de estar a ambos lados de la cámara.

Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.